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06 abril 2010

Perdón por la locura, Emanuel

Emanuel tenía 21 años. Era fana de Velez. Fana, no barra. Cómo cualquiera de nosotros a su edad, habrá tenido decenas de sueños y ganas de vivir la vida. Emanuel no cometió ningún crimen. Solo pretendió ir a la cancha, como cada fin de semana, a ver a su equipo de fútbol. Eso, y no otra cosa, le costó la vida.
“Si los micros ya salieron no vayas”, fue la recomendación de sus padres esa tarde. Emanuel llegó a tiempo a Liniers y se subió a uno de los últimos colectivos de la caravana de 40 micros que llevaría a los hinchas al estadio de San Lorenzo. Esa era, hasta el sábado pasado, la forma más segura de seguir al Fortín de visitante.
Una bala, disparada por un cobarde asesino, lo alcanzó cuando la fila de vehículos con custodia policial pasaba frente a “la Quemita”, el predio de Huracán. Orificio de entrada, pero no de salida. Un mal presagio. Una 22 había entrado en el cuerpo del pibe y destrozado todo a su paso. Nada se pudo hacer cuando ingresó en paro en el hospital al que lo trasladaron. Emanuel murió.
Lo de la hinchada de Velez en el Nuevo Gasómetro era previsible. Hicieron todo lo posible para que el partido se suspendiera. Y lo lograron. El sentido común indica que jugar el encuentro hubiese sido una riesgosa tarea. Era la tarde del sábado, la sexta fecha del Clausura, y el fútbol argentino sumaba la muerte 16 de los últimos tres años.
¿Hubiera servido suspender la fecha entera para terminar con la violencia?. Tal vez no para eso. En otros casos se ha hecho y la gente siguió muriendo. Sin embargo, parar la pelota, hubiese sigo un gesto. Una señal de luto, al menos. Una acción necesaria por parte del fútbol para acompañar a esos padres que perdieron a su único hijo por cometer la “osadía” de querer ir a un estadio. Los gestos, en las sociedades desarrolladas, son necesarios. Y son los dirigentes los que deben impulsarlos. No solo pensar en el negocio y en los compromisos comerciales.
Así como ocurrieron las cosas este fin de semana, la vida de un pibe, para el fútbol, parece no valer nada.
Perdón por la locura, Emanuel.

Bienvenido a mi blog. Sólo encontrarás aquí algunas ideas sueltas, opiniones que deseo descargar por esta vía. Varias de ellas, seguramente, de esas que el tiempo y el espacio no me permiten verter en mi trabajo en televisión. Gracias por pasar por aquí. Espero vuelvas.